La consultora global Slalom canaliza 200.000 dólares en organizaciones de impacto social

En un momento en el que los desafíos sociales y ambientales se vuelven cada vez más urgentes, el papel de las organizaciones sociales ha dejado de ser complementario para convertirse en esencial. Desde la protección de ecosistemas hasta la generación de oportunidades económicas y el fortalecimiento del tejido comunitario, estas iniciativas están impulsando soluciones concretas en territorios donde muchas veces ni el sector público ni el privado llegan con la misma profundidad.

En ese contexto, la Fundación Slalom, el brazo filantrópico de la consultora global Slalom, sigue ampliando su apuesta por el impacto social. En 2025, destinó más de 200.000 dólares en subvenciones a organizaciones en América Latina, África y Estados Unidos, como parte de un fondo que supera los 10 millones de dólares.

Desde su creación en 2019, la fundación ha evolucionado en su enfoque, lo que comenzó como una iniciativa centrada en la justicia social, hoy abarca tres frentes clave: acción climática, desarrollo de la fuerza laboral y educación con enfoque social. La decisión responde a una lectura más amplia de las necesidades en los territorios donde opera y a la intención de generar un impacto más tangible en las comunidades.

En la práctica, esto se traduce en proyectos diversos pero conectados por un mismo objetivo: abrir oportunidades. Desde programas de conservación ambiental en ecosistemas críticos, hasta iniciativas que facilitan el acceso a formación técnica y certificaciones tecnológicas para mujeres y familias, o espacios comunitarios que promueven el bienestar mental, el desarrollo infantil y el acompañamiento familiar.

En América Latina, una de las organizaciones beneficiadas es Fundación PECH Creando Impacto Social, que trabaja en el Caribe colombiano fortaleciendo la acción climática desde las comunidades. Su enfoque combina deporte, educación ambiental y liderazgo juvenil para convertir el cuidado del territorio en una práctica colectiva. Actividades como jornadas de limpieza, observación de aves o procesos pedagógicos alrededor del agua buscan generar conexión con el entorno y sentido de pertenencia.

Otro de los apoyos relevantes fue para FSC Investments & Partnerships, que impulsa la protección y certificación de áreas de conservación en países como Perú, Colombia, Gabón y Etiopía. Este tipo de iniciativas apunta a uno de los grandes retos de la conservación: el acceso a financiación sostenible para territorios clave en la lucha contra el cambio climático.

Fuera de la región, la fundación también respaldó a SisterHouse, en Estados Unidos, una organización enfocada en eliminar barreras de acceso a servicios de salud mental y apoyar procesos de recuperación en mujeres.

Más allá de los montos, estas iniciativas reflejan una tendencia más amplia: el paso de la filantropía tradicional hacia modelos más integrales, donde el impacto no se mide solo en recursos entregados, sino en la capacidad de transformar realidades de forma sostenida.

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